Saturday, April 23, 2011

V

           Después del desayuno es hora de mi terapia individual. Hace bien; lo que no hace bien es la constante soledad que me acompaña, el frío invierno que se siente en esta casa, a pesar de encontrarnos en verano; la comida que sirven fría y los terapeutas que considero pesadillas. Decidí no terminar con mi desayuno, decidí ni siquiera comenzar con él. Decidí arrastrar mis pies hasta el salón de terapias aún luego de considerar que sería inútil.
         ¬…era un martes, fue mi culpa llegar un martes, siempre llegaba los miércoles; pero necesitaba verle. No llegue con comida en las manos, no lleve la bebida de costumbre, no era mi intención; solo necesitaba verle…
          -no desesperes- sé que mi terapeuta tenía buenas intenciones, se que quería animarme a seguir escavando en mi conciencia; pero compartirlo, sacarlo de mi pecho, no lo hacía por ella; lo hacía por mí.
          …Estaba parado allí, en la puerta, como si fuera miércoles pero en martes. Era un día soleado, pero habitaba la tormenta en mí. No quise asustarla, pero su consternación se reflejaba en esos ojos azules que también reflejaban su alma; lo único que pudo preguntarme fue - ¿qué haces aquí?- nada de “me gusta tu compañía, gracias por venir” ¡Nada! Sólo un simple ¿qué haces aquí? No me di tiempo de explicarme, no me di tiempo de pensar, simplemente empuje la puerta que se encontraba medio abierta y me permití entrar. -¡Te quiero! ¿Esta bien?, lo dije, te quiero, a ti y a nadie más; eres tú, siempre has sido tú- mis palabras encontraron encause y se desenvainaron como espada de caballero durante la más fiera de las cruzadas…
         -¿Qué te respondió?- preguntó la terapeuta.
          …sus ojos se llenaron en lágrimas, sus brazos se enredaron como escudo frente a su pecho y su sonrisa se borró de su rostro. Entonces, mi postura de caballero se derrumbó hasta que me llegue a sentir como un pequeño infante que busca protección de su mamá. Ella no pudo decir nada, ella no podía decir nada, ella no supo decir nada…
          -Ella, ¿cómo se llama ella?-
          -¿de quién estamos hablando? No me quedaba otra opción más que preguntar, el rostro de mi terapeuta se llenaba de decepción, pero es que no podía dejar que notaran que ella siempre fue producto de mi imaginación.

        Nunca estuve tan solo en mi vida, nunca estuve tan acompañado.

Thursday, April 14, 2011

so..

It’s gonna be a long week
Without you to turn to
Without you to speak

We were supposed to be heroes
We could have been like royalty
I guess this is my sorry…

I waited for you to say something
And you kept your mouth closed
I thought “they need to show motivation”
And I’m still waiting for your call

I was wrong, I guess..

Wednesday, April 13, 2011

IV

            No quería abrir mis ojos, estaba despierto pero no quería abrir mis ojos, porque en mis sueños estabas tú. No quería caer en cuenta de la realidad, mi razón sabía que estaba privado de mi libertad y eso me era suficiente; no iba a permitir que mi imaginación lo supiera también.
            -te extraño- no pude contener mis labios. Y ¿cómo podría haberlo hecho si tu presencia era tan clara, tan bella y sobre todo tangible? Tú no respondiste nada, y ¿cómo podrías haberlo hecho si eras producto de mi imaginación? Pero inclusive allí, luego de contemplarte por un tiempo, tu mirada se llenó rechazo y condenación. Es en ese momento cuando decidí abrir los ojos; porque, extrañamente, esa habitación en la que me encontraba era más acogedora que el recuerdo que sigue en mi memoria.

III

          El recordarte se vio interrumpido por el final de esta terapia grupal y a medida que todos se retiraban a seguir con… …con lo que sea que ellos hagan, yo abandono mi cuerpo en esta silla metálica que parece tan cómoda como (en realidad no sé como terminar esta oración, porque no puedo aclarar en mi mente el significado de comodidad). De cualquier manera, es ahora cuando me siento más cómodo, más acompañado, más contigo que conmigo en soledad.
          Era tarde o temprano, todo dependía de que parte del mundo me estuvieras observando. La hora de volver a la cama se aproximaba, la hora de volver a mi celda, prisión o habitación se aproximaba; se podría decir que yo no estaba feliz. Como siempre, ellos se acercaron al lugar en donde yo me encontraba inerte, sonreían desde lejos pero esa amabilidad se desvanecía a medida que se acercaba y mostraban sus jeringas; yo sabía su objetivo, entonces no opuse resistencia.
          -Tengo dignidad ¿sabes?- Ellos solo se reían.
          Entre el sueño que te sorprende luego de las drogas que te inyectan logre distinguir más sarcasmo por parte de ese trío de imbéciles… -…quizá de eso hablaron hoy, de “dignidad”…- …sus risas eran como canción de cuna, una tan efectiva que me arrullo por el resto de la noche.

Monday, April 11, 2011

II

          Es cuando inclinas tu cabeza hacia la derecha para que encuentre tu mano y así ser sostenida de la gravedad, es cuando tu mirada se pierde entre sus ojos y tus oídos son arrullados con sus palabras, es cuando una pregunta del tema te toma por sorpresa y lo único que puedes responder es “aja”; es entonces cuando sabes, cuando te das cuenta, que es algo muy parecido al amor.
          ¿Lo niegas? Claro que lo niegas, ese sentimiento dulce y tibio dentro de tu pecho no es algo que un hombre deba sentir. Ese sentimiento de dependencia no es algo digno de un hombre libre o soberano. Pero, de cualquier manera tu razón se adormece y la claridad que antes definía tu ser ahora se esconde y le da paso a la torpeza de un hombre enamorado, a su imprudencia y sobre todo a su honestidad.
          -emm… gracias por recibirme, así tan de repente-
          -siempre sales con lo mismo… me encanta tenerte aquí- respondió ella, con esas palabras que no te venden la verdad completa, que te arrullan y a la vez envenenan con su vaguedad.
          -¿es verdad eso…
          -¿qué cosa?
          -… e…- no pude responder, no quería responder, me moría por responder, pero tenía miedo
          -…eso que dicen, que la tele te fríe el cerebro? – y terminé diciendo una estupidez; aunque eso es de costumbre. Ella se rió, su sonrisa me tranquilizó y aunque mi ser se revolvía en dudas; ella estaba allí, yo estaba allí y nada más me importaba.