Extraño mi instinto pesimista y mis deseos de creer
Extraño las manchas de vino en el sofá y los trozos de pizza fría por la mañana
Extraño mi cama desordenada y mi ropa en la orilla acumulada
Extraño lo extraño que me sentía cuando extrañar era lo único que sentía
No es extraño, sin embargo, pensar que extraño cuando he dejado mis deseos de creer.
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