“…Solía conocerte, yo sabía que tu color favorito era el color verde; por como lo usabas a diario en alguna de las prendas que vestían tu cuerpo. Yo solía conocerte. Era divertido sorprenderte luego de que abrieras la puerta y me vieras de pie, allí, sosteniendo una orden de arroz chino y un par de botellas de coca cola, un miércoles por la tarde. Nunca dijiste que fuera tu día favorito entre los siete días de la semana, pero era el día en que tu más sonreías, era el día en que tus ojos más se iluminaban, era el día en el que no te importaba vestirte con los ojos cerrados, era el día en que…”
-No te detengas.
-No puedo seguir- eso fue lo que dije, eso fue lo que realmente sentía. Tres palabras que aunque imprecisas, definían con gran convicción el estado en que me encontraba. Derrota pura.
-agradezcamos a nuestro compañero su intervención.
Y fue después de un aplauso que uno a uno siguieron todos compartiendo trozos de tristeza que no los dejan vivir. Fue entonces cuando, yo, sentado en una de las filas centrales me dispuse a recordarte, a recordarte en uno de esos miércoles…